Antes de emprender cualquier tipo de excursión
es bueno saber en que condiciones se encuentra nuestro organismo, por lo que
siempre recomendamos hacerse un chequeo médico. Nunca una cumbre puede ser más
importante que nuestra salud.
Para los paseos fuertes, se debe tener una
excelente condición y resistencia física. Si se está iniciando en esta o en
cualquier otra actividad física o deportiva no trate de hacer en un sólo día
lo que otros tienen años realizando. No se exceda en el ejercicio físico, haga
sólo lo que su cuerpo resista porque el sobre-entrenamiento es tan
perjudicial como la falta de
ejercicio. |
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personas que tengan alguna dolencia cardiopulmonar, cardiovascular,
respiratoria, en la columna, etc. deben abstenerse de hacer excursiones
de este tipo. Es importante que conozcas tu verdadero estado de salud
antes de hacer tan exigentes excursiones y nadie mejor que un médico
para decírtelo.
Antes de emprender la caminata es
recomendable realizar algunos ejercicios de estiramientos para adecuar
los músculos al trabajo que se disponen a emprender. Estos ejercicios
deben realizarse sin forzar demasiado y con suavidad, tomando en cuenta
que se encuentran fríos, esto nos va a servir para alistar a los
músculos y para que los mismos reaccionen más favorablemente ante el
gran esfuerzo físico que significa el montañismo.
Otro punto importante es como debes
dosificar tu energía para alcanzar la meta trazada y es por eso que al
caminar debes hacer sólo paradas cortas y así evitar que se enfríen
tus piernas y te canses más. A medida que las subidas sean más
empinadas tus pasos deben ser más cortos, mientras que cuando la
pendiente se suavice tus pasos deben ser más largos. Es muy importante
tratar de mantener siempre un mismo ritmo el cual alcanzarás una vez
que tu cuerpo se haya calentado lo suficiente. Cuando tu cuerpo te lo
pida detente, pero sólo por el tiempo suficiente para recuperar tu
aliento y nivelar el ritmo cardíaco. Si la parada o descanso es muy
largo y los músculos están cansados y ya se han enfriado debe evitarse
el reiniciar la caminata violentamente, la opciones serían, realizar
alguna calistenia o lo más aconsejable reiniciar la caminata lentamente
y retomar el ritmo poco a poco.
Una buena respiración puede ser clave
para mantener un adecuado rendimiento físico, es recomendable hacer
inspiraciones profundas y exalar con fuerza tratando de vaciar los
pulmones, aunque estos nunca se vacían completamente eso ayuda a entrar
a una mayor cantidad de aire y por lo tanto se proporcionará mayor
oxígeno a la musculatura. Mientras estes caminando trata de hablar
menos para no cansarte más. Recuerda que en la medida que respires
mejor, llegará más oxigeno a tu sangre y eventualmente a tus
músculos, quienes lo necesitan para solventar el gran trabajo físico
que se realiza al subir a la montaña.
Debes recordar que antes de hacer un
paseo fuerte es necesario levantarte bien temprano con el fin de
comenzar a subir antes de que el sol se levante demasiado y en
consecuencia agudice la dificultad de la excursión. No olvides
desayunar bien, liviano pero nutritivo y también algunos ejercicios de
estiramiento antes de comenzar a subir. Tómalo con calma y disfruta.
Si a lo largo de la excursión, sufre
una caída que comprometa uno de sus extremidades (brazos o piernas), no
trate de deambular superando el dolor porque podría estar fracturado y
en consecuencia complicarse la misma, busque ayuda; si no existiese otra
posibilidad, ya sea por que se encuentre sólo o por cualquier otra
circunstancia de peso y se viese obligado a seguir, deberá tratar de
inmovilizar lo más posible la extremídad afectada, y evitar
sobársela. Si el miembro afectado, tiene dolor intenso, localizado, no
puede moverlo y/o lo nota deformado, consulte a su médico porque puede
estar fracturado.
Al concluir la caminata mantenga su
cuerpo abrigado, así sus músculos no sufrirán un enfriamiento
violento con la consecuente aparición de dolores musculares severos.
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